•Enero 16, 2010 •
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Hace poco fui invitado a cenar al que sin duda es uno de los mejores restaurnates gastronómicos de Toledo City. Se trata de Quixote, situado en el estupendo marco del Hotel Hilton Toledo y siguiendo sus pautas en decoración: impecables moquetas estampadas, cuadros de paisajes, estampas de caza naturalezas muertas, taxidermia…, lámparas de araña de cristal de bohemia, cálidas y agradables luces indirectas y ambiente bastante clásico. Un acogedor salón que no parece el típico comedor de hotel, sino un espacio independiente.

En cuanto al servicio es muy correcto y tratando de agradar en todo momento: no llegan a ser serviles robots y si están bastante humanizados con respetuosos comentarios sobre los vinos, las comida y atentos a que no falte de nada. En ese marco tan de orden la comida sin embargo trata de sorprender, aun estando en un sitio tan recio como Toledo, donde el producto de caza y los platos antiguos son del agrado del visitante. Toledo no es lugar de fusiones… pero en Quixote lo intentan bastante bien.

Pude degustar un toro de atún al caviar natural de arenque (muy fresco y correcto), vierias con presa ibérica y salmorejo de trufa (una fusión de mar y montaña que sorprende por su atrevimiento), rissotto de pérdiz con crujiente de queso manchego (recio plato toledano de nueva generación), bacalao al vapor con mollejas de cordero glaseadas, teja de ali oli y aire de tomillo (otra buen ejemplo de un buen mar y montaña, que ganó el Premio Gourmet Castilla La Mancha) y de postre una torrija de pistachos y escabeche de fresas con cremoso de queso (correctos ambos). Regado todo con un Viña Orce, un Hacienda Casa del Valle y un Hisenda Miret todo muy acertado. Quixote Hotel Hilton Toledo. Calificación: Servicio: 7,4. Comida: 7.1.

Escrito en GASTRONOMIA, REVIEWS
•Enero 5, 2010 •
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Preparando un reportaje sobre “Postres Freaks” para el Vanity Fair, me invitaron a comer en el restaurante El Molino de Urdániz a las afueras de Pamplona, cuyo chef David Yarnoz fue uno de los más jóvenes en conseguir una estrella Michelin, quizás gracias a sus postres de cocina molecular. Este chef ha ideado dos locuras extremas como postres, en forma de pastilla de jabón (es una pastilla de jabón con su envoltorio y su olor pero se supone que se come) y sobre todo el “Tarro de lombrices en tierra germinada”.

Desde luego una idea super buena de cara a salir en las revistas, pero un comistrajo incomible hasta para el crítico más tripero. El postre es un tarro de cristal y dentro hay tierra hecha con de migas de brownie, micro germinados de soja, y luego unas lombrices de gelatina de remolacha me parece. Un claro ejemplo del poder de Adría en las nuevas generaciones de cocineros, que ya no saben que freakadas hacer para desmarcarse. La verdad que me hizo gracia por la monumental tomadura de pelo que es, y por intentar provocar en estos grises mundos de la comida. Calificación: Tarro de lombrices: 7,8. David Yarnoz: 7. El Molino de Urdaniz: 7,1
Escrito en COMISTRAJOS, GASTRONOMIA
•Enero 3, 2010 •
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Mucha gente se preguntara ¿cómo hará Farrandemora (con todo lo que come) para tener un cuerpo tan aceptable a sus treinta y tantos? la respuesta es muy sencilla, sobrevivo a tanto comistrajo de los restaurantes de lujo y me conservo totalmente “fit” gracias a dos cosas: hago deporte (natación tres veces a la semana y pesas 4 veces) y sigo una dieta más o menos estricta cuando estoy en casa. Como mi objetivo es ganar músculo he de tomar bastante proteina, y para no engullir la comida como si fuera una medicina después de entrenar he ideado una dieta gourmet (aparte de tomar batidos de proteina y algo de creatina antes y depués de entrenar)

Nada de horribles barras de pavo procesadas, o insípidos filetes de pollo, he optado por latas de navajuelas chilenas o almejas (Lidl 1,15€), latas de atún natural (de marca blanca), mejillones frescos y luego ventresca de atún, pez espada, o cualquier pescado fresco a buen precio, dado que como hay que comer tantas veces al día, si no se mira el monedero al final te gastas una pasta a costa de ir al gym. Una dieta no profesional que me va bastante bien… se puede ver en las fotos. Para no convertirse en un crítico fondón y tripero de los que circulan por los salones gastronómicos este es el truco.
Escrito en BIZARRISMOS, RECETAS
•Diciembre 15, 2009 •
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En mi reciente estancia en Paris, fui invitado a una de las mejores tiendas de dulces de todo el mundo, Mere de Famille, que desde 1761 pone ciegos de azúcar a todos los franceses. Agradecidos por la reseña que de ellos saque en el Vanity Fair español hace un par de meses, me invitaron a degustar algunas de sus geniales productos. Y como soy un yonkie del azúcar no pude resistir la tentación y alli acudí para llenar mis bolsas con un montón de esas ambrosias franchutas. La tienda es muy antigua y conserva el encanto de las chocolaterías tradicionales, pero han sabido adaptarse a los tiempos con un marketing muy acertado. También el packaging naranja es muy bonito, pero sin caer en lo rancio.

Tienen todo tipo de dulces y super mega ultra buenos: chocolate, bombones, pan d´èpices artesano, confituras naturales, helados caseros, caramelos a lo Charlie y la Fábrica de Chocolate, pastelitos de gominolas, y el lugar esta lleno de todo tipo de yonkies del azúcar como yo. Por allí había cursis y enjoyadas señoras mayores, viejecitos medio homeless adictos al dulce, madres modernas con sus hijos, elegantes y caprichosos bussiness men… con los ojos como platos ante tanta mercancía de primera. Mis favoritos son las nubes estilo marshmellows con aromas de lila, rosas, menta, que son espectaculares. Los precios son algo caros eso sí, pero ya se sabe, para conseguir lo mejor hay que pagar un canon. No fue la mejor manera para desengancharme de los dulces. Ideal para caprichosos. Calificación: 8,8. Bombones:8. Pan d´èpices: 8. Nubes:9. Confituras:7,7 Helados: 7

Escrito en GASTRONOMIA, REVIEWS