ZARANDA: ESTRELLA MICHELIN

Acompañado del prestigioso y atractivo dj-productor Rubén García aka Watch TV, acudí a una cena organizada por el promotor de un futuro y exclusivo “club posh” en un “Gran Hotel” de Madrid, que tuvo el gran acierto de juntarnos en el estupendo marco del restaurante Zaranda, una estrella Michelin y dos soles de Campsa. Me sorprendió muy gratamente la frialdad de la decoración y el sepulcral silencio del restaurante, que muy acertadamente (y dándome la razón en una tendencia que como cool hunter gastronómico he augurado para el 2010) no apuesta por el horrible hilo musical de atroces compilaciones tipo Café del Mar y sucedáneos que ponen en otros abrevaderos de lujo similares. Lo que se lleva es no oir música mientras se come.

Y si el ambiente del restaurante (que da una vuelta de tuerca al tan manido rollo minimal) y el servicio (super correcto, con maitre y camareros de austeros discursos y robóticos movimientos) me parecieron lo más, las viandas que alli sirven son de lo mejor que se esta sirviendo en Madrid en estos momentos, destacando sobremanera la exquista presentación de los platos, que parecían pequeñas esculturas de comida. Además el joven chef autor de todas ellas, Fernando Pérez Arellano, resultó ser de una modestia, timidez y educación que le desmarcan para bien (nota: me hago eco de rumores que he escuchado en los corrillos de los comistrajos de élite) de soberbios, pedantes y malhumorados “ogros charnegos” de cocina o de endiosados “rock-stars serie z” mediáticas a los fogones con el mismo tipo de galardones.

Degustamos entre otros platos un consomé de setas de temporada y ñoqui de requesón (era como comerse un trozo de bosque o una sopa-delicia hecha por una gnoma), un corazón de alcachofa relleno “Lucullus”mousse de ave, trufa negra y foie gras (plato super fino, sofisticado y un claro ejemplo de alta cocina), pato azulón y endivia con vinagreta de miel y jugo de acedera (con la grasa extra del pato sabiamente disfrazada-ahí seguía- por este genial aliño), y postres tan sorprendentes como la crema de maíz dulce con su pudding (postre freak pero en la categoría de lo comestible). Estaba todo super mega ultra bueno. Se merece los galardones la verdad. Zaranda. Calificación: Comida: 8,3. Servicio: 7,8

TSE-YANG HOTEL VILLAMAGNA

Finalizadas las obras de modernización del hotel, el popularmente conocido como “chino del Villamagna” reabrió sus puertas en un nuevo espacio más cómodo, moderno y accesible, con la carta de siempre y algunas novedades, como su espectacular carta de tés. Acudí a conocerlo y me quedé encantado con el servicio y la comida. Este tipo de restaurantes chinos de lujo adaptados a occidente tienen un toque “classie” (que no rancio) muy de mi agrado. Digamos que el ambiente recuerda vagamente al de la película de Jeniffer Jones “La Colina del Adiós”, o sea: euroasiático. Definitivamente lo englobo en esa categoría.

Miguel Ángel García, el eficaz director del grupo Café Saigón (Tse Yang, Café Saigón, Le Dragon y Furama) y Chiu Kam Hoi, jefe de cocina, han conseguido situar a este restaurante como el mejor chino dirigido a occidentales pijos de España. Destaca su selección de Dim Sum Gourmet, uno de los platos más míticos de China elaborados con foie, chatka, huevas de salmón, boletus, langosta o trufa blanca, los platos al vapor, como el arroz de jazmín con hoja de loto, las costillas con judías negras o los langostinos con cebolleta y el pato lacado al estilo Pekín, que preparan a pie de mesa. Todo super mega ultra bueno. Aconsejo no pedir postre.

El estilismo es la “disneylandia de la chinoiserie”, con tonos marrones y crudos con dorados y rojos, madera natural de la Amazonía esculpida manualmente por ebanistas de Shangai, delicadas porcelanas chinas y tapices artesanos. Las telas de sillas y bancadas son del renombrado Jim Thompson y las sedas salvajes de las cortinas, de la colección Sahco. Todo muy fino y recordando a casas de viejos y engolados anticuarios homosexuales de Niza o Mónaco, muy dados a estas “chinoiseries”. Muy acertado. He probado el Tse Yang del Casino de Torrelodones (me encanta su bizarra ubicación) y el salón Tse Yang en el restaurante café Saigón del hotel Meliá Castilla, y sin duda este es el mejor. Tse Yang. Calificación. Comida: 7,9. Servicio: 8.

RESTAURANTE NODO 10 ANIVERSARIO

Nodo abrió sus puertas en 1998 por iniciativa del restaurador Benjamín Calles y, con Alberto Chicote al frente de los fogones, pronto se convirtió en el escaparate madrileño de las últimas tendencias gastronómicas europeas y neoyorquinas. En su día fue el primer restaurante de rollo minimalista y de cocina de fusión internacional en Madrid, con la novedad del “show cooking” al tener la cocina diafana a la vista de todos los comensales. Lo que antes era modernidad a secas, es ahora “modernidad antigua”, algo en lo que también es pionero. Si lo miramos desde el prisma de una década atrás, hay que reconocer que se adelantaron a las modas posteriores. Esa “modernidad antigua” le da un toque bizarro muy de mi agrado.

Para sobrevivir todos estos años han optado por un estilo Vips, con mesas muy juntas y una carta de batalla muy correcta y nada cara con platos como la témpura de verduras y langostinos, el socarrat de arroz, el tataki de atún con ajo blanco, el Steak Tartar o el bacalao negro en costra de miso rojo y miel de caña. Acompañado por el director creativo Guillermo López acudí a cenar y Chicote (avisado de la presencia de dos cool hunters gastronómicos) nos preparó un degustación especial de platos fuera de carta. Según la crítica de una pareja que cenaba a escasos centímetros de nosotros nuestro menú tenía mucho mejor pinta que los platos de la carta…

Cangrejo de cáscara blanda con puerros (correctos aunque algo grasientos), esparragos blancos con huevas de salmón (una fusión acertadísima), nagiri de erizo de mar (una verdadera maravilla de plato, super mega ultra bueno al que le doy la calificación de 9,8), nagiri de carabineros (muy frescos y sabrosos a la altura de los que sirven en Kabuki), ceviche de vieras sobre lima (sin exceso de maceración y apuntándose al carro de la moda del latin food) fueron los excelentes platos que nos comimos, regados por un vino blanco francés. En definitiva un sitio muy correcto para cenar en plan “batalla de luxe”. Nodo. Calificación: Comida 6,7. Servicio: 5,85

MARI TRINI: ICONO DEL CHIC SAFICO

Estos días he tenido que sacar el luto ante la horrible noticia de la desaparición de una muy buena intérprete, la recia cantautora Mari Trini. Una gran señora dentro y fuera de los escenarios que además de dejar un gran legado en lo estrictamente musical, se ha convertido en una referencia en el mundo de la moda, pues marcó tendencia a la hora de vestir. Sobre todo es musa del “lesbian chic” que ha tomado muy buena nota de todos sus sayos y en los saraos privados donde se juntan, el estilo Mari Trini es ahora mismo lo más fashion y tendencia absoluta.

En vida hubo todo tipo de leyendas urbanas en torno a esta gran mujer que se vestía por los pies. Que si tenia una pierna ortopédica, que si era un mari-macho, que si sufría una paralisis facial, que si participaba en carreras ilegales de coches, que si visitaba con mucha frecuencia el bingo… estos rumores y su pionero look unisex casi la catalogaron como “maldita” entre el mainstream. Para acallar todas esas falacias apareció desnuda en Interviú en los años 80, demostrando que era toda una real hembra. En el vestir fue muy fiel a ciertas boutiques rancias como “La Camisería Inglesa”, “Dafnis”, “Tommy Osinaga”, “Doña Guiomar”, “Lina”, “Escorpion”…

Estas firmas le proporcionaban todo lo necesario para construirse unos estilismos muy femeninos pero con ese toque urbano de la mujer de su época independiente del macho, muy al estilo de su gran amiga Encarna Sánchez. Su estilo street wear unisex con pantalones de pinzas de cuello alto, botines, cinturones de hebilla grande, camisas con chorreras y brocados que se cerraban lateralmente, cazadoras vaqueras de algodón de tonos chillones, toreras austriacas de cazador y su peinado de pelo corto ondulado es todo en clásico del chic sáfico. También fue una de las primeras en usar a su mascota (un bonito caniche) como complemento.

Y si en la calle marcó moda, en el escenario no iba a ser menos. Manga ranglan, chalecos con hombreras, capuchas a lo tuareg, cuellos y estampados de arlequín, smoking de hombre, revisitación del estilo Pierrot, corbatas, ceñidos vestidos de cuero de colores, tirantes, pajarita, transparencias, cuellos y bandoleras de piel de zorro, botas altas, monos de lentejuelas.. que esta próxima temporada se van a ver en las colecciones de prestigiosas firmas. Y es que este icono del lesbian chic, femenino y recio a la vez, que ha sido Mari Trini esta marcando tendencia. D. E. P Mari Trini