CENA EN SANT CELONI MADRID

Hace unos días tuve el placer de volver a degustar los platos del restaurante Sant Celoni Madrid, al ser invitado junto a otros prestigiosos saloneros del mundo de la gastronomía a una de las cenas que da su fundador, el polémico y genial chef Santi Santamaría, para presentar la llegada del otoño con “los magníficos productos que la estación nos ofrece” citando sus sabias palabras. Allí nos congregamos profesionales tan diversos como Jose María Iñigo, Teresa de la Cierva, Lorenzo Díaz, Alvaro Castro, Antonio Iborra, Jose Ribagorda y un humilde servidor… entre otros. Una mezcla de gente un tanto bizarra pero divertida, al menos.

Durante la cena, Santamaría, demostró una vez más ser la “nemesis” de otros colegas suyos como Adría y sus discípulos, siendo el tema de la noche “la celebre frase que en su día pronunció el catedrático Jose María Valverde en solidaridad con su compañero Jose Luis López Aranguren “nulla aesthetica sine ethica” (1965). O sea el tema era bastante denso… nada que ver con ,”un suponer”, una velada de Arola dando coba a famosillos, con su camiseta de “Free Patatín”, sus Rayban Way Farer y sus Converse… vamos. Más bien todo lo contrario. Ni condeno ni alabo ninguno de los estilos, me limito a describirles.

La decoración de este restaurante 2 estrellas Michelín y 3 soles en la Guia Campsa, obra de Pacua Ortega, es muy correcta aunque algo anticuada, pero definitivamente “de orden”: maderas, centros florales, una gran cava de puros, aderezos metálicos en forma de tenedores y cuchillos, moqueta… toda una oda al rancio-chic que tan de moda esta temporada dentro del Estilo de Vida Premium. Y es que en este tipo de establecimientos donde la calidad de los alimentos, la forma de procesarlos y el servicio son sobresalientes, no proceden modernidades. Puede ser el salón de una vetusta familia franquista venida a menos, la alcoba de un maduro y rancio decorador de interiores homosexual o el gris hall de un hotel para ejecutivos… o una mezcla de todo.

El menú que nos preparó este pro-hombre de los fogones fue de lo mejor que he probado en ningún restaurante madrileño: salteado de setas y huevos de codorniz con la sopa de puerros (unas setas excepcionales en un plato que era , ejem..”otoño en el paladar”), espardeñas -o sea un pepino de mar-sobre pan de coca, papada de cerdo y el aceite de cebollino (plato recio, catalanista, super moderno en tendencias gastronómicas y un ejemplo superlativo de lo que debe ser un “mar y montaña” comme il fault), cabracho con la compota de verduras escalibadas y aceitunas negras (super mega ultra fresco y en su punto ideal de cocción), paloma torcaz y salteado de macarrones con su propio jugo (un plato de caza muy correcto, algo duro eso sí…), tabla de quesos y piña caramelizada con galleta de azúcar moreno y helado de pan de especias.

Tan solo detecté unos fallos en la tipografía de la carta, un tanto pueril, en plan mesón castellano de carretera, con bizarros subrayados como de maquina de escribir Olivetti… pero la comida toda excelente, y regada por unos vinos y un cava del propio Santamaría, que sin ser nada del otro jueves, progresan adecuadamente. En definitiva, el mejor restaurante de Madrid para ir a comer y no salir con la sensación de haber tragado una sucesión de idas de olla de alimentos ultra-procesados, que sientan mal y por los que se paga un precio exacerbado. En Sant Celoni ese concepto no se conoce. Calificación: comida (8,5), servicio: (9,5). Sant Celoni Madrid

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s